E D I C I Ó N - N ° 26 - MAYO - 2 0 0 8
     
 

OJALÁ
Javier Martínez Aldanondo,
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl

 

Mayo es un mes muy particular. Florece la primavera con todo su esplendor en el hemisferio norte mientras, al mismo tiempo, estalla el otoño sin clemencia en el cono sur.
La capacidad de asombrarse es un elemento primordial para aprender y este mes ha sido pródigo en historias asombrosas:

1. A lo largo de mayo me ha tocado participar en varios eventos, en algunos como ponente y en otros como asistente.

  • Una empresa de servicios me pidió abordar el "aprendizaje como herramienta de mejora de los resultados" durante su convención comercial donde reunió a los 750 responsables de sus equipos comerciales con el objetivo de transmitirles "Qué es ser un buen jefe, un buen líder". Por descontado, nadie puede esperar que tras una convención, estas personas vayan a comportarse como lideres ejemplares. Una declaración del Gerente Comercial me pareció demoledora: "El 90% del aprendizaje ocurre en el puesto de trabajo". Esto significa reconocer que la mayoría de lo supuestamente "aprendido" en la universidad o incluso en los cursos ofrecidos por la empresa es prácticamente irrelevante. El gran dilema es ¿Qué estamos haciendo en nuestras organizaciones para ayudar a nuestros colaboradores a aprender cada día en su puesto de trabajo?.
  • El V Congreso Latinoamericano Montessori me invitó a compartir con varios cientos de educadoras (casi todas mujeres) sobre Innovación en Educación. Ocurre que a la hora de aprender, los adultos somos como árboles torcidos a los que cuesta muchísimo esfuerzo enderezar. La inercia pesa demasiado. Sin embargo, cuando fuimos niños, éramos extraordinariamente dúctiles para aprender. Para nuestra desgracia, la escuela realiza una minuciosa labor de demolición que debilita dicha habilidad hasta el punto de que nos volvemos altamente incompetentes y pagamos un alto precio por ello en todos los órdenes de la vida. Me resulta llamativo el grado de acuerdo que existe acerca de lo que hay que cambiar en el ámbito de la educación mientras mismo tiempo, todo continua inmóvil. No puede ser casualidad.

Ambos eventos tenían como objetivo Aprender. El mismo objetivo que los miles de seminarios, talleres, congresos, conferencias... que se celebran cada día en todas partes. Si decides dedicar un tiempo no menor en dejar de lado otras tareas, desplazarte y sentarte a escuchar a un experto en determinada materia, debe ser porque definitivamente te interesa lo que allá va a suceder. Es espectacular el volumen de gente que se mueve alrededor de estos eventos y los recursos que se invierten (muchos de ellos cobran precios desorbitados sobre todo si el ponente es un gurú reconocido). Se trata de una instancia de Gestión del Conocimiento puro donde una o varias personas que saben mucho tratan de transferir lo que saben a otros que vienen casi siempre a escuchar y, como mucho, tomar notas. Sin embargo, en estas situaciones se produce un doble fenómeno bastante peculiar. Primero: ¿Qué sabe el ponente de su audiencia, sobre qué les interesa, qué les preocupa, qué desafíos tienen, qué aspectos quieren mejorar? Casi nada, tan sólo cuantos serán y, con suerte, cuál es su procedencia (ámbito empresarial, académico, etc). En varias ocasiones he tratado, aunque sea mediante una encuesta previa, de averiguar a qué se dedica la gente que me va a escuchar, con qué tiene mas dificultades, en qué creen que necesitan mejorar, pero ha sido siempre imposible. Segundo: ¿Qué saben los asistentes acerca de lo que se van a encontrar? ¿Qué les van a contar, para qué les servirá, si les será útil, si se acordarán…? De nuevo en este caso, casi nada, sólo el nombre de la charla y el ponente. ¿Se puede esperar que ocurra lo que todos esperan que ocurra, es decir, que los asistentes Aprendan? Sería un milagro que lo que el ponente explique sea exactamente lo que el asistente necesita. Pero aunque ese milagro ocurriese, igualmente es imposible aprender en esas condiciones ya que escuchar no significa aprender. En todo caso Aprendes cuando practicas lo que el ponente te cuenta. El problema es ¿Qué puedo hacer con lo que escucho en una conferencia o leo en un artículo? Tanto en el caso de la Convención Comercial como en el Congreso Montessori, a los organizadores tan sólo les cabe pensar para sus adentros "OJALÁ aprendan, OJALÁ todo este esfuerzo, todo este tiempo, todo este dinero invertido sirva para algo …"

2. Mayo es un mes futbolístico por excelencia. Se deciden la mayor parte de las ligas más importantes del mundo, se proclama el campeón de la Champions League, de la UEFA, la Copa Libertadores se acerca a sus rondas finales, etc. En la liga española, el Real Madrid ha ganado el título por segundo año consecutivo pero los principales periodistas especializados están realizando sesudos análisis para explicarse el rotundo fracaso del FC Barcelona quien hace solo 2 años maravilló al mundo con un juego y un equipo que parecía destinado a marcar una época. La principal conclusión a la que han llegado es que el FC Barcelona no ha sido capaz de aprender del desmoronamiento sufrido por su eterno rival, el Real Madrid que pocos años atrás vio como se derrumbaba su equipo de los "Galácticos", construido para devolver al equipo la grandeza que hizo que fuese considerado el mejor club del siglo XX. Sin embargo, nadie aprende en la cabeza de otro y el FC Barcelona repitió milimétricamente los errores que produjeron la debacle del equipo madrileño con escasos años de diferencia. El entrenador ya ha sido despedido y se está renovando drásticamente la plantilla tratando de olvidar los malos hábitos adquiridos y partir prácticamente de cero. Parece que la lección aprendida es "fichar bien y vender antes de la decadencia". Mis amigos socios y aficionados del FC Barcelona se lamentan diciendo "OJALÁ hubiésemos sacado conclusiones y aprendido de lo que le pasó al Real Madrid ya que hubiésemos tomado las decisiones adecuadas para evitar este descalabro". No parece fácil aprender cuando las cosas les suceden a otros.

3. Conversando con los responsables del Área de Gestión del Conocimiento de una empresa industrial, me relataban que en su sector resulta habitual realizar "paros" en las distintas instalaciones para realizar mantenimientos y revisiones programadas que son críticos para garantizar la continuidad del negocio. Recientemente, cuando una planta se preparaba para realizar dicho paro, se dieron cuenta que el experto que debía liderar dicho proceso… ya no estaba en la empresa ya que se había jubilado el año anterior. Ante la ausencia de dicho experto, nadie estaba en condiciones de asumir su lugar y liderar el trabajo de manera que fue necesario ir a buscarlo a su casa para comprobar si estaba disponible. Por suerte, fue posible contar con su participación y el proceso se pudo llevar adelante sin inconvenientes pero casos como estos demuestran que la mayor parte de las organizaciones no sólo no disponen de un mapa de su conocimiento crítico que especifique sus ventajas competitivas sino tampoco de un mapa de sus expertos que les permita anticipar situaciones tan delicadas como estas y no depender de que "OJALÁ el experto quiera ayudarnos a realizar este paro". Muchas empresas saben que el impacto de perder a su Presidente o al Director General es mínimo si se compara con el daño provocado por la pérdida de aquellas personas que atesoran el conocimiento crítico.

4. Hace 2 semanas recibí un mail de una compañera de uno de los colegios a los que asistí en Madrid y que abandoné en 1978 cuando mi familia se traslado a vivir a San Sebastián. Me había localizado por la web, me invitaba a una fiesta de 25 años de graduación y me adjuntaba el blog del curso que lleva varios meses funcionando con una efervescencia digna de un grupo de adolescentes enamorados. Hace 30 años que no he tenido contacto alguno con mis ex compañeros y ex profesores y os podéis imaginar el impacto que me produjo leer el blog, contemplar fotos de cuando éramos escolares, asociar caras con apellidos, recordar aventuras ya olvidadas… Esa misma sensación fue la que sintieron la mayor parte de mis colegas, muchos desperdigados por el mundo y dedicados a las más variopintas profesiones. Lo más llamativo es que cuando leí con detenimiento los distintos posts, me llamo la atención que NINGUNO hace mención alguna a las asignaturas que tuvimos que estudiar, a las notas o a las clases. Todos los aportes, casi siempre cargados de contenido altamente emocional, se refieren actividades que sucedían fuera de los muros del aula, en los viajes, los partidos, las fiestas, los recreos, incluso en algo aparentemente tan monótono y trivial como el recorrido diario en autobús desde casa hasta el colegio. Tanto esfuerzo y tantas horas dedicadas a que estudiásemos y sacásemos buenas notas para que todo lo que recordemos y apreciemos de nuestra época escolar sea en definitiva las experiencias que vivimos. Puedo imaginar más de un cuarto de siglo atrás a nuestros profesores rogando "OJALÁ que estos niños estudien y sean hombres de provecho"

5. En Chile, durante este mes, un semanario suele publicar desde hace años un Ranking de Colegios lo que sin duda es uno de los más flagrantes atentados contra la educación. ¿Por qué existe ese ranking, qué objetivo tiene? La respuesta es muy simple y por supuesto no es accidental: la educación, en lugar de ser considerada un bien público que consolida y cimienta el desarrollo futuro de un país, ha pasado a ser un negocio enormemente lucrativo y como tal, es objeto de un marketing despiadado. Este ranking persigue vender el "servicio educación" posicionando a algunos productos (determinados colegios) como mejores que los demás y trasladando a los padres el mensaje "Si quieres que tus hijos triunfen, no tienes otro camino que matricularlos aquí". ¿Saben que la mayoría de los colegios someten a los niños (y en muchos casos también a los padres) a un examen para permitir su acceso? Un niño con problemas de aprendizaje, por leves que sean, es discriminado porque podría poner en riesgo las estadísticas del colegio y por tanto su posición en el ranking …
¿Creen que la mayor parte de los colegios del ranking están al alcance de cualquier bolsillo?. Evidentemente, se trata del primer peldaño para diferenciar a los niños desde abajo y por tanto de empezar a discriminar.
Un aspecto que me parece especialmente delicado es el criterio que se sigue para determinar que un colegio es mejor que otro: ¿Cómo se mide la calidad de la educación? Se utilizan los puntajes obtenidos en una serie de pruebas (SIMCE http://www.simce.cl y Acceso a la Universidad) que mediante tests tratan de medir lo que saben los niños. Como mencioné en una columna anterior, http://tokland.com/elearning/?p=19 los tests son uno de los principales venenos del sistema educativo ya que produce un efecto en cadena donde los colegios enseñan aquello que pueden medir en los tests (en lugar de lo que los adultos sabemos es importante para la vida), los profesores son evaluados en función de las notas de sus alumnos y los niños, como si estuviesen en el circo, saben que lo único que importa es comportarse según las normas, estudiar lo que entra para el examen y dar la respuesta correcta que espera el profesor. ¿Para qué tanta geografía o tanta Física? Todo este montaje es incapaz de soportar una pregunta elemental ¿Para qué educamos a los niños? ¿Para aprobar exámenes? Es raro porque una vez terminamos la universidad, ya nunca más hacemos exámenes y por tanto no importa mucho cuanto sabemos de gramática o trigonometría. ¿Para sacar buenas notas? Es extraño porque un buen expediente académico no es sinónimo de una vida exitosa y feliz. Tres de los máximos exponentes del éxito profesional actual como Bill Gates (fundador de Microsoft), Steve Jobs (fundador de Apple) o Amancio Ortega (fundador de Zara quien acaba de superar a GAP como líder mundial por ventas entre las grandes cadenas textiles de moda) no sólo fueron malos estudiantes sino que o bien no terminaron la universidad o ni siquiera pusieron sus pies en ella. Si nos hubiesen enviado su curriculum o hubiésemos tenido la posibilidad de entrevistarlos para incorporarlos a nuestra empresa ¿Quién los hubiese contratado? ¿Dónde APRENDIERON lo que hoy hacen? Las empresas siguen obsesionadas en contratar personas con MBA que no dejan de ser en su mayoría personas muy competentes … en seguir las reglas y por tanto no suelen ser los más hábiles ni para innovar ni para aprender.
Si el objetivo es preparar a los jóvenes para la vida que les espera, entonces las asignaturas y las notas tienen muy poca importancia. Lo que es verdaderamente crucial es educarlos para CAMBIAR, es decir, para APRENDER. Por primera vez, nos empezamos a encontrar una sociedad donde la generación anterior empieza a ser incompetente para educar a la siguiente, donde los alumnos saben más que los profesores en algunos ámbitos y donde, en el trabajo, los subordinados saben más que el jefe. En este contexto, no resulta sorprendente que una de las competencias más apreciadas por los empleadores sea la capacidad de aprender de sus trabajadores. ¿Cuándo llegará la hora en que las autoridades dejen de dilapidar el tiempo en discusiones inútiles (generar nuevas leyes, discutir sobre la financiación, etc.) y se preocupen de cambiar de una vez por todas lo que realmente importa: lo que ocurre dentro de las aulas, Qué se enseña y Cómo. Lo que como padre de 2 niños de 3 y 4 años me preocupa es que "OJALÁ mis hijos sepan aprender" porque de otra manera pagaremos todos un precio muy alto.

Todo lo que haces depende del conocimiento que tienes. No puedes hacer lo que no sabes debido a que no lo aprendiste. Todos nacemos sin saber nada y por tanto necesitamos aprender. Lo que distingue a una persona de otra es su conocimiento. Las empresas saben que cuanto mejores profesionales tengan, mejor será la institución. Sobre el presente ya no puedes actuar porque es el resultado de lo que planificaste en el pasado. Por tanto tienes que aprender continuamente del pasado y planificar para afrontar el futuro con posibilidades de éxito.

Lo más importante para los ejecutivos de una empresa son los RESULTADOS. Y lo que más les debiese preocupar es cuando no se alcanzan dichos resultados. Es obvio que los resultados son la consecuencia del DESEMPEÑO de las personas que trabajan en una organización, de lo que hacen cada día. Y es todavía más obvio que si quieres mejorar los resultados, tienes que mejorar el desempeño (que en lugar de dar 15 km por litro, den 20 km por litro) y eso exige que cambiar algunos COMPORTAMIENTOS para que sean capaces de hacer cosas que hoy no son capaces de hacer. Ese cambio de comportamiento se llama APRENDER. Quien domina el Aprendizaje tiene un arma de enorme poder para afectar los resultados de una empresa.

La pregunta ¿Qué necesito aprender para hacer mejor mi trabajo? es demasiado importante como para depender de un OJALÁ. Los OJALÁS nos cuestan muchísimo. Podemos y debemos hacer las cosas considerablemente mejor por que es demasiado lo que esta en juego: La educación de nuestros hijos, los resultados de nuestras empresas y el bienestar de los ciudadanos.

PD: El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define así OJALÁ.
(Del ár. hisp. law šá lláh, si Dios quiere). 1. interj. Denota vivo deseo de que suceda algo.

 
 

DEL CONOCIMIENTO A LA SABIDURÍA
Marcelo Lasagna, Gerente Sector Público de Catenaria
mlasagna@catenaria.cl

 

Leyendo una entrevista a Hiroshi Tanaka, filósofo, ingeniero, emprendedor y consultor organizacional, me quedé gratamente perplejo con su afirmación "la sociedad del conocimiento es aquella en la que el conocimiento deja de tener valor". Vaya balde de agua fría para quienes pensamos que el conocimiento es el factor clave desde el cual se impulsa el devenir de la sociedad actual. El razonamiento de Tanaka es que gracias al desarrollo y utilización de las TIC's el acceso al conocimiento se hace con rapidez, y sin dificultades, basta con un sencillo clic y ya está. Ante ese alto nivel de accesibilidad, el conocimiento experto se hace prescindible. Por otro lado, y esta es una reflexión de mi cosecha, suscitada por la lectura, dado el cambio permanente en que se encuentra el mundo en que vivimos, el conocimiento experto no acaba de dar cuenta cabalmente de aquella y, en consecuencia, hay un alto riesgo de obsolescencia. Todo cambia tan de prisa que las antiguas respuesta ya no nos sirven. Se necesitan respuestas nuevas ante problemas emergentes, y el conocimiento experto se sustenta en sistemas de respuestas adquiridos, por lo que no siempre éste logra armonizar con la realidad dinámica.

Acceso permanente y rápido, más riesgo de obsolescencia, es la combinación perfecta para pensar que el conocimiento experto ha quedado fuera de foco. Es un commodity más, por decirlo de otra forma. Sin embargo, el Mundo 2.0 de personas y organizaciones activas, participantes y exigentes, principalmente a través de las TIC's, está ayudando a emerger la sabiduría colectiva. ¿Qué es esto?. Son las ideas surgidas de las interacciones entre personas. Tanaka señala, "si formulas una pregunta en una comunidad, las respuestas que se obtienen pueden llegar a ser muchos más valiosas que la de los expertos". Estas comunidades de personas están dentro y fuera de las organizaciones y las aglutinan intereses afines, desde temas vinculados a sus tareas profesionales-laborales hasta cuestiones vinculadas al ocio. Me interesa aquí especialmente la sabiduría o inteligencia colectiva que se crea en las organizaciones. ¿Cómo se genera la inteligencia colectiva?. La respuesta que viene inmediatamente a la cabeza es a través de las interacciones de las personas. Ciertamente que es así. Como nunca antes en la evolución humana habíamos vivido en un entorno tan densificado de conexiones. Sin embargo, y aquí seguimos la alerta de Zygmunt Bauman, en la sociedad actual el entramado social es ligero, volátil, muy desarticulado por la deriva individualista. No toda conexión, por consiguiente, es generadora de sabiduría. Vivimos en una cultura de consumo partidaria de los productos listos, las soluciones rápidas, la satisfacción instantánea, los resultados que no requieran esfuerzos prolongados, las recetas infalibles, los seguros contra todo riesgo, y las garantías de devolución de dinero. En este contexto las relaciones sociales parecen de bolsillo o desechables, caracteriza Baumann en su libro Tiempos Líquidos: vivir en una época de incertidumbre. De "Tomar y tirar" constituye el feble pegamento que define las relaciones actuales y, a la vez, la impregnan de su propio anuncio de defunción. Muertas ellas, la sociedad también acaba sucumbiendo.

Habrá, en todo caso, algunos que argumentaran que como nunca en la sociedad actual, globalizada, las relaciones proliferan por doquier. Ciertamente que es así. Negarlo sería como intentar tapar el sol con un solo dedo. ¡¡¡Pero de qué relaciones hablamos!!!!. Quién no está conectado con gente de aquí y acuyá. Todos somos nodos de una red de conexiones, o más exactamente de varias redes de vínculos. Internet es un surtidero de relaciones. Pero ello no quiere decir que estemos más y mejor relacionados. Me atrevería a afirmar que en ésta, la sociedad de la interdependencia, se está más desconectado que nunca. La conexión es a nivel de observador, somos voyeres de una realidad no realidad, sino que diseñada y construida por los medios. La gente está buscando constantemente relacionarse, pero con un miedo atroz a estar relacionado. Relacionarse es una necesidad pero asimismo un desafío difícil de concretar. Percibo que en el ambiente social de nuestros días palpita un miedo e inseguridad a convivir, a que el relacionarse, el comprometerse con valores solidarios, los prive de libertad. Se olvida que la libertad se enriquece sólo en la convivencia. Ella no existe por si sola o en definición a un solo individuo. El culto exclusivista al éxito, otro signo de nuestros tiempos, ha llevado a olvidar que las relaciones comprometidas generan tanto placer como insatisfacción. La mayoría de nuestros contemporáneos pareciera que sólo quieren ganar y reducir al máximo las pérdidas que implica relacionarse. Hay miedo a que la relación debilite. No se entiende hoy, desde la soberbia en que muchos se instalan, que la fragilidad es parte constitutiva de la fortaleza. Dante en su Commedia nos invita a pensar en la epopeya del amor como viaje iniciativo para elevarnos a una forma de vivir más plena y conciente. Sin miedo a ser. Lo frágil es el germen de la fortaleza y ésta de su contrario. Una espiral vital y evolutiva de la que todos somos parte y consecuencia.

La tecnología que está permitiendo las conexiones no es, en consecuencia, determinante en la definición de éstas. Lo que importa realmente es cómo se definen y para qué son las interacciones. Es en ellas donde se produce la inteligencia colectiva. Por tanto la Sabiduría no está garantizada por la disponibilidad de tecnología. Esta es una condición necesaria, facilitadora de la creación de redes, pero no asegura que éstas cumplan un rol de utilidad para las organizaciones y la sociedad en su conjunto.

Para que haya inteligencia colectiva hace falta, desde mi humilde concepción de las cosas, al menos los siguientes ingredientes:

Primero, personas con capacidad de moverse en un entorno de libertad. Para que hayan ideas deben haber personas dispuestas a la creatividad. Pero no basta sólo con que haya personas. Estas deben estar en un entorno de confianza y motivación que alinee sus emociones con las de la organización. Confiar en la capacidad de las personas es una condición absolutamente necesaria para generar inteligencia colectiva.

En segundo lugar, las personas deben desarrollar ciertas aptitudes para la generación de sabiduría. No basta con el simple estar y decir. Es necesario estar instalado en el juicio crítico, y como diría Margaret Weathely "la única manera de ver mejor la complejidad es preguntándole a otros sobre sus perspectivas y sus experiencias". Esto es, ser curioso y especialmente estar dispuesto a saber escuchar. Javier Martínez me lo comentaba hace algunas semanas con su ingeniosa sabiduría: "saber escuchar es el mejor atributo del consultor, pero escuchar no es solo descifrar palabras sino descubrir qué le preocupa al que te está hablando, qué hay detrás de lo que te dice". La inquietud que estimula la curiosidad y la capacidad de estar en el otro a través del escuchar, facilitan los procesos de interacción, así como una producción más nutrida de ideas innovadoras.


En tercer lugar, La organización debe diseñarse para fomentar y aprovechar las interacciones. Hasta donde sé, las comunidades de práctica (CoP) son el ecosistema idóneo para la creatividad y la sabiduría. Son un espacio de encuentro entre personas con intereses y objetivos comunes, que interactúan para la generación, intercambio y asimilación de experiencias en áreas de aplicación específicas, con objetivos bien definidos.

Las nuevas organizaciones están -o debieran estar- desarrollando estos espacios creativos para pensar y especialmente (re)pensarse. Estos espacios son una alternativa a las organizaciones verticales y jerárquicas. El conocimiento es fruto de millones de actos creativos y las CoP permiten conducirlos para gestionar ese conocimiento y llevarlo a la innovación. Las CoP albergan por su naturaleza -híbrida, relacional- actividades creativas relacionadas en especial con la redefinición de los problemas y la toma de decisiones. La creatividad para la innovación no puede dejarse a la suerte de lo que venga. Conversando con un amigo, me explicaba que los futbolistas chilenos son buenos hasta los 18 años. La naturaleza les proveyó unas buenas condiciones que luego deben reafirmarse en un contexto que las asegure, las mejore y las adapte. Pero en el país ese ambiente potenciador no existe. Como trágico corolario, empieza la decadencia. Lo mismo ocurre con la creatividad. Si no somos capaces de generar el espacio para que germine, dormirá el sueño de los justos. La gente hará lo que le dicen que haga o siempre hace. La tarea, entonces, es cómo crear en nuestras organizaciones, pensadas para fabricar productos en serie, espacios que alberguen a los knowledge workers, desde donde catalicen las nuevas ideas, de las que depende la sostenibilidad (sobrevivencia) de la organización.

Por último, la inteligencia colectiva crece en entornos abiertos. Un bucle cerrado no garantiza el crecimiento y la renovación de la sabiduría. Las organizaciones deben constituirse en ecosistemas relacionados activamente con su entorno, llámense clientes, proveedores, competidores, etc. La relación cada unos de estos actores es clave para la empresa actual si desea generar atributos adaptativos que se traduzcan en competitividad. Por ello el principal componente de la competitividad del futuro es paradójicamente la cooperación.

La sabiduría o inteligencia colectiva es el gran salto del conocimiento en el siglo XXI. Cómo gestionarla es la tarea a la que el managment deberá dar respuesta. Mientras tanta les dejo algunas ideas sobre las condiciones en las cuales ésta se produce y crece.

 
 
 

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