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Mayo es un mes muy particular. Florece la primavera con todo
su esplendor en el hemisferio norte mientras, al mismo tiempo,
estalla el otoño sin clemencia en el cono sur.
La capacidad de asombrarse es un elemento primordial para
aprender y este mes ha sido pródigo en historias asombrosas:
1. A lo largo de mayo me ha tocado participar en varios eventos,
en algunos como ponente y en otros como asistente.
- Una empresa de servicios me pidió abordar el "aprendizaje
como herramienta de mejora de los resultados" durante
su convención comercial donde reunió a los
750 responsables de sus equipos comerciales con el objetivo
de transmitirles "Qué es ser un buen jefe, un
buen líder". Por descontado, nadie puede esperar
que tras una convención, estas personas vayan a comportarse
como lideres ejemplares. Una declaración del Gerente
Comercial me pareció demoledora: "El 90% del
aprendizaje ocurre en el puesto de trabajo". Esto significa
reconocer que la mayoría de lo supuestamente "aprendido"
en la universidad o incluso en los cursos ofrecidos por
la empresa es prácticamente irrelevante. El gran
dilema es ¿Qué estamos haciendo en nuestras
organizaciones para ayudar a nuestros colaboradores a aprender
cada día en su puesto de trabajo?.
- El V Congreso Latinoamericano Montessori me invitó
a compartir con varios cientos de educadoras (casi todas
mujeres) sobre Innovación en Educación. Ocurre
que a la hora de aprender, los adultos somos como árboles
torcidos a los que cuesta muchísimo esfuerzo enderezar.
La inercia pesa demasiado. Sin embargo, cuando fuimos niños,
éramos extraordinariamente dúctiles para aprender.
Para nuestra desgracia, la escuela realiza una minuciosa
labor de demolición que debilita dicha habilidad
hasta el punto de que nos volvemos altamente incompetentes
y pagamos un alto precio por ello en todos los órdenes
de la vida. Me resulta llamativo el grado de acuerdo que
existe acerca de lo que hay que cambiar en el ámbito
de la educación mientras mismo tiempo, todo continua
inmóvil. No puede ser casualidad.
Ambos eventos tenían como objetivo Aprender.
El mismo objetivo que los miles de seminarios, talleres, congresos,
conferencias... que se celebran cada día en todas partes.
Si decides dedicar un tiempo no menor en dejar de lado otras
tareas, desplazarte y sentarte a escuchar a un experto en
determinada materia, debe ser porque definitivamente te interesa
lo que allá va a suceder. Es espectacular el volumen
de gente que se mueve alrededor de estos eventos y los recursos
que se invierten (muchos de ellos cobran precios desorbitados
sobre todo si el ponente es un gurú reconocido). Se
trata de una instancia de Gestión del Conocimiento
puro donde una o varias personas que saben mucho tratan de
transferir lo que saben a otros que vienen casi siempre a
escuchar y, como mucho, tomar notas. Sin embargo, en estas
situaciones se produce un doble fenómeno bastante peculiar.
Primero: ¿Qué sabe el ponente de su audiencia,
sobre qué les interesa, qué les preocupa, qué
desafíos tienen, qué aspectos quieren mejorar?
Casi nada, tan sólo cuantos serán y, con suerte,
cuál es su procedencia (ámbito empresarial,
académico, etc). En varias ocasiones he tratado, aunque
sea mediante una encuesta previa, de averiguar a qué
se dedica la gente que me va a escuchar, con qué tiene
mas dificultades, en qué creen que necesitan mejorar,
pero ha sido siempre imposible. Segundo: ¿Qué
saben los asistentes acerca de lo que se van a encontrar?
¿Qué les van a contar, para qué les servirá,
si les será útil, si se acordarán
?
De nuevo en este caso, casi nada, sólo el nombre de
la charla y el ponente. ¿Se puede esperar que ocurra
lo que todos esperan que ocurra, es decir, que los asistentes
Aprendan? Sería un milagro que lo que el ponente
explique sea exactamente lo que el asistente necesita. Pero
aunque ese milagro ocurriese, igualmente es imposible aprender
en esas condiciones ya que escuchar no significa aprender.
En todo caso Aprendes cuando practicas lo que el ponente te
cuenta. El problema es ¿Qué puedo hacer con
lo que escucho en una conferencia o leo en un artículo?
Tanto en el caso de la Convención Comercial como en
el Congreso Montessori, a los organizadores tan sólo
les cabe pensar para sus adentros "OJALÁ
aprendan, OJALÁ todo este esfuerzo, todo este
tiempo, todo este dinero invertido sirva para algo
"
2. Mayo es un mes futbolístico por excelencia. Se
deciden la mayor parte de las ligas más importantes
del mundo, se proclama el campeón de la Champions League,
de la UEFA, la Copa Libertadores se acerca a sus rondas finales,
etc. En la liga española, el Real Madrid ha ganado
el título por segundo año consecutivo pero los
principales periodistas especializados están realizando
sesudos análisis para explicarse el rotundo fracaso
del FC Barcelona quien hace solo 2 años maravilló
al mundo con un juego y un equipo que parecía destinado
a marcar una época. La principal conclusión
a la que han llegado es que el FC Barcelona no ha sido capaz
de aprender del desmoronamiento sufrido por su eterno rival,
el Real Madrid que pocos años atrás vio como
se derrumbaba su equipo de los "Galácticos",
construido para devolver al equipo la grandeza que hizo que
fuese considerado el mejor club del siglo XX. Sin embargo,
nadie aprende en la cabeza de otro y el FC Barcelona repitió
milimétricamente los errores que produjeron la debacle
del equipo madrileño con escasos años de diferencia.
El entrenador ya ha sido despedido y se está renovando
drásticamente la plantilla tratando de olvidar los
malos hábitos adquiridos y partir prácticamente
de cero. Parece que la lección aprendida es "fichar
bien y vender antes de la decadencia". Mis amigos socios
y aficionados del FC Barcelona se lamentan diciendo "OJALÁ
hubiésemos sacado conclusiones y aprendido de lo que
le pasó al Real Madrid ya que hubiésemos tomado
las decisiones adecuadas para evitar este descalabro".
No parece fácil aprender cuando las cosas les suceden
a otros.
3. Conversando con los responsables del Área de Gestión
del Conocimiento de una empresa industrial, me relataban que
en su sector resulta habitual realizar "paros" en
las distintas instalaciones para realizar mantenimientos y
revisiones programadas que son críticos para garantizar
la continuidad del negocio. Recientemente, cuando una planta
se preparaba para realizar dicho paro, se dieron cuenta que
el experto que debía liderar dicho proceso
ya
no estaba en la empresa ya que se había jubilado el
año anterior. Ante la ausencia de dicho experto, nadie
estaba en condiciones de asumir su lugar y liderar el trabajo
de manera que fue necesario ir a buscarlo a su casa para comprobar
si estaba disponible. Por suerte, fue posible contar con su
participación y el proceso se pudo llevar adelante
sin inconvenientes pero casos como estos demuestran que la
mayor parte de las organizaciones no sólo no disponen
de un mapa de su conocimiento crítico que especifique
sus ventajas competitivas sino tampoco de un mapa de sus expertos
que les permita anticipar situaciones tan delicadas como estas
y no depender de que "OJALÁ el experto
quiera ayudarnos a realizar este paro". Muchas empresas
saben que el impacto de perder a su Presidente o al Director
General es mínimo si se compara con el daño
provocado por la pérdida de aquellas personas que atesoran
el conocimiento crítico.
4. Hace 2 semanas recibí un mail de una compañera
de uno de los colegios a los que asistí en Madrid y
que abandoné en 1978 cuando mi familia se traslado
a vivir a San Sebastián. Me había localizado
por la web, me invitaba a una fiesta de 25 años de
graduación y me adjuntaba el blog del curso que lleva
varios meses funcionando con una efervescencia digna de un
grupo de adolescentes enamorados. Hace 30 años que
no he tenido contacto alguno con mis ex compañeros
y ex profesores y os podéis imaginar el impacto que
me produjo leer el blog, contemplar fotos de cuando éramos
escolares, asociar caras con apellidos, recordar aventuras
ya olvidadas
Esa misma sensación fue la que sintieron
la mayor parte de mis colegas, muchos desperdigados por el
mundo y dedicados a las más variopintas profesiones.
Lo más llamativo es que cuando leí con detenimiento
los distintos posts, me llamo la atención que NINGUNO
hace mención alguna a las asignaturas que tuvimos que
estudiar, a las notas o a las clases. Todos los aportes, casi
siempre cargados de contenido altamente emocional, se refieren
actividades que sucedían fuera de los muros del aula,
en los viajes, los partidos, las fiestas, los recreos, incluso
en algo aparentemente tan monótono y trivial como el
recorrido diario en autobús desde casa hasta el colegio.
Tanto esfuerzo y tantas horas dedicadas a que estudiásemos
y sacásemos buenas notas para que todo lo que recordemos
y apreciemos de nuestra época escolar sea en definitiva
las experiencias que vivimos. Puedo imaginar más de
un cuarto de siglo atrás a nuestros profesores rogando
"OJALÁ que estos niños estudien
y sean hombres de provecho"
5. En Chile, durante este mes, un semanario suele publicar
desde hace años un Ranking de Colegios lo que sin duda
es uno de los más flagrantes atentados contra la educación.
¿Por qué existe ese ranking, qué objetivo
tiene? La respuesta es muy simple y por supuesto no es accidental:
la educación, en lugar de ser considerada un bien público
que consolida y cimienta el desarrollo futuro de un país,
ha pasado a ser un negocio enormemente lucrativo y como tal,
es objeto de un marketing despiadado. Este ranking persigue
vender el "servicio educación" posicionando
a algunos productos (determinados colegios) como mejores que
los demás y trasladando a los padres el mensaje "Si
quieres que tus hijos triunfen, no tienes otro camino que
matricularlos aquí". ¿Saben que la mayoría
de los colegios someten a los niños (y en muchos casos
también a los padres) a un examen para permitir su
acceso? Un niño con problemas de aprendizaje, por leves
que sean, es discriminado porque podría poner en riesgo
las estadísticas del colegio y por tanto su posición
en el ranking
¿Creen que la mayor parte de los colegios del ranking
están al alcance de cualquier bolsillo?. Evidentemente,
se trata del primer peldaño para diferenciar a los
niños desde abajo y por tanto de empezar a discriminar.
Un aspecto que me parece especialmente delicado es el criterio
que se sigue para determinar que un colegio es mejor que otro:
¿Cómo se mide la calidad de la educación?
Se utilizan los puntajes obtenidos en una serie de pruebas
(SIMCE http://www.simce.cl
y Acceso a la Universidad) que mediante tests tratan de medir
lo que saben los niños. Como mencioné en una
columna anterior, http://tokland.com/elearning/?p=19
los tests son uno de los principales venenos del sistema educativo
ya que produce un efecto en cadena donde los colegios enseñan
aquello que pueden medir en los tests (en lugar de lo que
los adultos sabemos es importante para la vida), los profesores
son evaluados en función de las notas de sus alumnos
y los niños, como si estuviesen en el circo, saben
que lo único que importa es comportarse según
las normas, estudiar lo que entra para el examen y dar la
respuesta correcta que espera el profesor. ¿Para qué
tanta geografía o tanta Física? Todo este montaje
es incapaz de soportar una pregunta elemental ¿Para
qué educamos a los niños? ¿Para aprobar
exámenes? Es raro porque una vez terminamos la universidad,
ya nunca más hacemos exámenes y por tanto no
importa mucho cuanto sabemos de gramática o trigonometría.
¿Para sacar buenas notas? Es extraño porque
un buen expediente académico no es sinónimo
de una vida exitosa y feliz. Tres de los máximos exponentes
del éxito profesional actual como Bill Gates (fundador
de Microsoft), Steve Jobs (fundador de Apple) o Amancio Ortega
(fundador de Zara quien acaba de superar a GAP como líder
mundial por ventas entre las grandes cadenas textiles de moda)
no sólo fueron malos estudiantes sino que o bien no
terminaron la universidad o ni siquiera pusieron sus pies
en ella. Si nos hubiesen enviado su curriculum o hubiésemos
tenido la posibilidad de entrevistarlos para incorporarlos
a nuestra empresa ¿Quién los hubiese contratado?
¿Dónde APRENDIERON lo que hoy hacen? Las empresas
siguen obsesionadas en contratar personas con MBA que no dejan
de ser en su mayoría personas muy competentes
en seguir las reglas y por tanto no suelen ser los más
hábiles ni para innovar ni para aprender.
Si el objetivo es preparar a los jóvenes para la vida
que les espera, entonces las asignaturas y las notas tienen
muy poca importancia. Lo que es verdaderamente crucial es
educarlos para CAMBIAR, es decir, para APRENDER. Por primera
vez, nos empezamos a encontrar una sociedad donde la generación
anterior empieza a ser incompetente para educar a la siguiente,
donde los alumnos saben más que los profesores en algunos
ámbitos y donde, en el trabajo, los subordinados saben
más que el jefe. En este contexto, no resulta sorprendente
que una de las competencias más apreciadas por los
empleadores sea la capacidad de aprender de sus trabajadores.
¿Cuándo llegará la hora en que las autoridades
dejen de dilapidar el tiempo en discusiones inútiles
(generar nuevas leyes, discutir sobre la financiación,
etc.) y se preocupen de cambiar de una vez por todas lo que
realmente importa: lo que ocurre dentro de las aulas, Qué
se enseña y Cómo. Lo que como padre de 2 niños
de 3 y 4 años me preocupa es que "OJALÁ
mis hijos sepan aprender" porque de otra manera pagaremos
todos un precio muy alto.
Todo lo que haces depende del conocimiento que tienes. No
puedes hacer lo que no sabes debido a que no lo aprendiste.
Todos nacemos sin saber nada y por tanto necesitamos aprender.
Lo que distingue a una persona de otra es su conocimiento.
Las empresas saben que cuanto mejores profesionales tengan,
mejor será la institución. Sobre el presente
ya no puedes actuar porque es el resultado de lo que planificaste
en el pasado. Por tanto tienes que aprender continuamente
del pasado y planificar para afrontar el futuro con posibilidades
de éxito.
Lo más importante para los ejecutivos de una empresa
son los RESULTADOS. Y lo que más les debiese preocupar
es cuando no se alcanzan dichos resultados. Es obvio que los
resultados son la consecuencia del DESEMPEÑO de las
personas que trabajan en una organización, de lo que
hacen cada día. Y es todavía más obvio
que si quieres mejorar los resultados, tienes que mejorar
el desempeño (que en lugar de dar 15 km por litro,
den 20 km por litro) y eso exige que cambiar algunos COMPORTAMIENTOS
para que sean capaces de hacer cosas que hoy no son capaces
de hacer. Ese cambio de comportamiento se llama APRENDER.
Quien domina el Aprendizaje tiene un arma de enorme poder
para afectar los resultados de una empresa.
La pregunta ¿Qué necesito aprender para hacer
mejor mi trabajo? es demasiado importante como para depender
de un OJALÁ. Los OJALÁS nos cuestan
muchísimo. Podemos y debemos hacer las cosas considerablemente
mejor por que es demasiado lo que esta en juego: La educación
de nuestros hijos, los resultados de nuestras empresas y el
bienestar de los ciudadanos.
PD: El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
define así OJALÁ.
(Del ár. hisp. law á lláh, si Dios
quiere). 1. interj. Denota vivo deseo de que suceda algo.
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DEL CONOCIMIENTO A LA SABIDURÍA
Marcelo Lasagna, Gerente Sector
Público de Catenaria
mlasagna@catenaria.cl
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Leyendo una entrevista a Hiroshi Tanaka, filósofo,
ingeniero, emprendedor y consultor organizacional, me quedé
gratamente perplejo con su afirmación "la sociedad
del conocimiento es aquella en la que el conocimiento deja
de tener valor". Vaya balde de agua fría para
quienes pensamos que el conocimiento es el factor clave desde
el cual se impulsa el devenir de la sociedad actual. El razonamiento
de Tanaka es que gracias al desarrollo y utilización
de las TIC's el acceso al conocimiento se hace con rapidez,
y sin dificultades, basta con un sencillo clic y ya está.
Ante ese alto nivel de accesibilidad, el conocimiento experto
se hace prescindible. Por otro lado, y esta es una reflexión
de mi cosecha, suscitada por la lectura, dado el cambio permanente
en que se encuentra el mundo en que vivimos, el conocimiento
experto no acaba de dar cuenta cabalmente de aquella y, en
consecuencia, hay un alto riesgo de obsolescencia. Todo cambia
tan de prisa que las antiguas respuesta ya no nos sirven.
Se necesitan respuestas nuevas ante problemas emergentes,
y el conocimiento experto se sustenta en sistemas de respuestas
adquiridos, por lo que no siempre éste logra armonizar
con la realidad dinámica.
Acceso permanente y rápido, más riesgo de obsolescencia,
es la combinación perfecta para pensar que el conocimiento
experto ha quedado fuera de foco. Es un commodity más,
por decirlo de otra forma. Sin embargo, el Mundo 2.0 de personas
y organizaciones activas, participantes y exigentes, principalmente
a través de las TIC's, está ayudando a emerger
la sabiduría colectiva. ¿Qué es esto?.
Son las ideas surgidas de las interacciones entre personas.
Tanaka señala, "si formulas una pregunta en una
comunidad, las respuestas que se obtienen pueden llegar a
ser muchos más valiosas que la de los expertos".
Estas comunidades de personas están dentro y fuera
de las organizaciones y las aglutinan intereses afines, desde
temas vinculados a sus tareas profesionales-laborales hasta
cuestiones vinculadas al ocio. Me interesa aquí especialmente
la sabiduría o inteligencia colectiva que se crea en
las organizaciones. ¿Cómo se genera la inteligencia
colectiva?. La respuesta que viene inmediatamente a la cabeza
es a través de las interacciones de las personas. Ciertamente
que es así. Como nunca antes en la evolución
humana habíamos vivido en un entorno tan densificado
de conexiones. Sin embargo, y aquí seguimos la alerta
de Zygmunt Bauman, en la sociedad actual el entramado social
es ligero, volátil, muy desarticulado por la deriva
individualista. No toda conexión, por consiguiente,
es generadora de sabiduría. Vivimos en una cultura
de consumo partidaria de los productos listos, las soluciones
rápidas, la satisfacción instantánea,
los resultados que no requieran esfuerzos prolongados, las
recetas infalibles, los seguros contra todo riesgo, y las
garantías de devolución de dinero. En este contexto
las relaciones sociales parecen de bolsillo o desechables,
caracteriza Baumann en su libro Tiempos Líquidos:
vivir en una época de incertidumbre. De "Tomar
y tirar" constituye el feble pegamento que define las
relaciones actuales y, a la vez, la impregnan de su propio
anuncio de defunción. Muertas ellas, la sociedad también
acaba sucumbiendo.
Habrá, en todo caso, algunos que argumentaran que
como nunca en la sociedad actual, globalizada, las relaciones
proliferan por doquier. Ciertamente que es así. Negarlo
sería como intentar tapar el sol con un solo dedo.
¡¡¡Pero de qué relaciones hablamos!!!!.
Quién no está conectado con gente de aquí
y acuyá. Todos somos nodos de una red de conexiones,
o más exactamente de varias redes de vínculos.
Internet es un surtidero de relaciones. Pero ello no quiere
decir que estemos más y mejor relacionados. Me atrevería
a afirmar que en ésta, la sociedad de la interdependencia,
se está más desconectado que nunca. La conexión
es a nivel de observador, somos voyeres de una realidad no
realidad, sino que diseñada y construida por los medios.
La gente está buscando constantemente relacionarse,
pero con un miedo atroz a estar relacionado. Relacionarse
es una necesidad pero asimismo un desafío difícil
de concretar. Percibo que en el ambiente social de nuestros
días palpita un miedo e inseguridad a convivir, a que
el relacionarse, el comprometerse con valores solidarios,
los prive de libertad. Se olvida que la libertad se enriquece
sólo en la convivencia. Ella no existe por si sola
o en definición a un solo individuo. El culto exclusivista
al éxito, otro signo de nuestros tiempos, ha llevado
a olvidar que las relaciones comprometidas generan tanto placer
como insatisfacción. La mayoría de nuestros
contemporáneos pareciera que sólo quieren ganar
y reducir al máximo las pérdidas que implica
relacionarse. Hay miedo a que la relación debilite.
No se entiende hoy, desde la soberbia en que muchos se instalan,
que la fragilidad es parte constitutiva de la fortaleza. Dante
en su Commedia nos invita a pensar en la epopeya del
amor como viaje iniciativo para elevarnos a una forma de vivir
más plena y conciente. Sin miedo a ser. Lo frágil
es el germen de la fortaleza y ésta de su contrario.
Una espiral vital y evolutiva de la que todos somos parte
y consecuencia.
La tecnología que está permitiendo las conexiones
no es, en consecuencia, determinante en la definición
de éstas. Lo que importa realmente es cómo se
definen y para qué son las interacciones. Es en ellas
donde se produce la inteligencia colectiva. Por tanto la Sabiduría
no está garantizada por la disponibilidad de tecnología.
Esta es una condición necesaria, facilitadora de la
creación de redes, pero no asegura que éstas
cumplan un rol de utilidad para las organizaciones y la sociedad
en su conjunto.
Para que haya inteligencia colectiva hace falta, desde mi
humilde concepción de las cosas, al menos los siguientes
ingredientes:
Primero, personas con capacidad de moverse en un entorno
de libertad. Para que hayan ideas deben haber personas dispuestas
a la creatividad. Pero no basta sólo con que haya personas.
Estas deben estar en un entorno de confianza y motivación
que alinee sus emociones con las de la organización.
Confiar en la capacidad de las personas es una condición
absolutamente necesaria para generar inteligencia colectiva.
En segundo lugar, las personas deben desarrollar ciertas
aptitudes para la generación de sabiduría. No
basta con el simple estar y decir. Es necesario estar instalado
en el juicio crítico, y como diría Margaret
Weathely "la única manera de ver mejor la complejidad
es preguntándole a otros sobre sus perspectivas y sus
experiencias". Esto es, ser curioso y especialmente estar
dispuesto a saber escuchar. Javier Martínez me lo comentaba
hace algunas semanas con su ingeniosa sabiduría: "saber
escuchar es el mejor atributo del consultor, pero escuchar
no es solo descifrar palabras sino descubrir qué le
preocupa al que te está hablando, qué hay detrás
de lo que te dice". La inquietud que estimula la
curiosidad y la capacidad de estar en el otro a través
del escuchar, facilitan los procesos de interacción,
así como una producción más nutrida de
ideas innovadoras.
En tercer lugar, La organización debe diseñarse
para fomentar y aprovechar las interacciones. Hasta donde
sé, las comunidades de práctica (CoP) son el
ecosistema idóneo para la creatividad y la sabiduría.
Son un espacio de encuentro entre personas con intereses y
objetivos comunes, que interactúan para la generación,
intercambio y asimilación de experiencias en áreas
de aplicación específicas, con objetivos bien
definidos.
Las nuevas organizaciones están -o debieran estar-
desarrollando estos espacios creativos para pensar y especialmente
(re)pensarse. Estos espacios son una alternativa a las organizaciones
verticales y jerárquicas. El conocimiento es fruto
de millones de actos creativos y las CoP permiten conducirlos
para gestionar ese conocimiento y llevarlo a la innovación.
Las CoP albergan por su naturaleza -híbrida, relacional-
actividades creativas relacionadas en especial con la redefinición
de los problemas y la toma de decisiones. La creatividad para
la innovación no puede dejarse a la suerte de lo que
venga. Conversando con un amigo, me explicaba que los futbolistas
chilenos son buenos hasta los 18 años. La naturaleza
les proveyó unas buenas condiciones que luego deben
reafirmarse en un contexto que las asegure, las mejore y las
adapte. Pero en el país ese ambiente potenciador no
existe. Como trágico corolario, empieza la decadencia.
Lo mismo ocurre con la creatividad. Si no somos capaces de
generar el espacio para que germine, dormirá el sueño
de los justos. La gente hará lo que le dicen que haga
o siempre hace. La tarea, entonces, es cómo crear en
nuestras organizaciones, pensadas para fabricar productos
en serie, espacios que alberguen a los knowledge workers,
desde donde catalicen las nuevas ideas, de las que depende
la sostenibilidad (sobrevivencia) de la organización.
Por último, la inteligencia colectiva crece en entornos
abiertos. Un bucle cerrado no garantiza el crecimiento y la
renovación de la sabiduría. Las organizaciones
deben constituirse en ecosistemas relacionados activamente
con su entorno, llámense clientes, proveedores, competidores,
etc. La relación cada unos de estos actores es clave
para la empresa actual si desea generar atributos adaptativos
que se traduzcan en competitividad. Por ello el principal
componente de la competitividad del futuro es paradójicamente
la cooperación.
La sabiduría o inteligencia colectiva es el gran salto
del conocimiento en el siglo XXI. Cómo gestionarla
es la tarea a la que el managment deberá dar respuesta.
Mientras tanta les dejo algunas ideas sobre las condiciones
en las cuales ésta se produce y crece.
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Catenaria
- Gestión del Conocimiento
Agustinas, 1350 / Teléfono
56 - 2 - 2905404 / Mail: jmartinez@catenaria.cl / Santiago, Chile
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